Protestas en Nicaragua contra las reformas de Ortega deja tres muertos

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Al menos tres personas han muerto, un policía y dos estudiantes, durante la tercera jornada de protestas en Managua contra las reformas de la seguridad social impuestas por decreto por el presidente Daniel Ortega.

Las manifestaciones han sido contrarrestadas en las calles tanto por las policías del país como por fuerzas irregulares de paisano. Los heridos se cuentan ya por decenas. Mientras, el Gobierno ha censurado tres canales de televisión al tiempo que el presidente Ortega mantiene su ausencia tras tres días de durísimas protestas por todo el país.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, endureció la represión contra centenares de manifestantes que se oponen al cambio en el régimen de pensiones (se aumenta la contribución de empleadores, trabajadores e impone una deducción del 5% a pensionistas). El Gobierno –liderado por la vicepresidenta y esposa de Ortega, Rosario Murillo– había convocado a sus simpatizantes a manifestarse en la capital en una muestra de fuerza.

Managua era una ciudad sitiada por la Policía Nacional y las huestes del Frente Sandinista. Varios comercios decidieron cerrar sus puertas y empresas suspendieron sus labores, mientras se anunciaban nuevas manifestaciones en Granada –a 45 kilómetros de Managua–, Estelí –localizada en el norte del país y célebre bastión del sandinismo– y otras ciudades del centro de Nicaragua.

El policía fallecido ha sido identificado como Jilton Rafael Manzanares, de 38 años, pereció a causa de un disparo de escopeta en las cercanías de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), según ha detallado la portavoz de la Policía Nacional, Vilma González, en rueda de prensa. En ese mismo recinto universitario murieron dos jóvenes, uno identificado como Darwin Urbina por medios oficiales, y otro de identidad aún desconocida, de acuerdo con la información preliminar. El cuarto fallecido fue identificado como Richard Edmundo Pavón Bermúdez, un estudiante de secundaria que fue asesinado en el municipio de Tipitapa, vecino de Managua, según la Policía Nacional.

El jueves Ortega decidió censurar a las dos principales televisiones independientes del país, cortando su transmisión, así como  un canal de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Ante la censura oficial, los nicaragüenses acudieron a las redes sociales para mantenerse informados y convocar a las manifestaciones.

El presidente Ortega no ha comparecido ante los graves disturbios que afectan al país. Ha sido su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo quien ha enfrentado la crisis. Murillo calificó como “minúsculos grupos alentadores del odio” y como “mediocres” a los manifestantes, a quien les deseó un “castigo divino”. Las imágenes que recorrieron las redes sociales, sin embargo, mostraban a miles de nicaragüenses que protestaban en las principales ciudades del país.