Reducir la sal de nuestra dieta a la mitad salvaría millones de vidas

Se calcula que en el mundo consumimos casi el doble de la cantidad de sal considerada saludable, un abuso que nos sale caro tanto como cuatro millones de fallecidos cada año en todo el mundo. La sal está claro, es el gran riesgo ignorado en nuestras mesas. La Organización Mundial de la Salud se centra en su reducción como principal consejo nutricional para disminuir el impacto de las enfermedades más importantes. Se ha demostrado que un consumo elevado de sal es un factor de riesgo importante para las enfermedades no transmisibles.

El sodio es el responsable de los efectos dañinos de la sal sobre nuestra salud. Un consumo excesivo de sodio está relacionado con hipertensión arterial, enfermedad coronaria, infarto y cáncer de estómago. Además, afecta negativamente a los riñones, la piel, el cerebro y los huesos como consecuencia de sus efectos sobre la salud. La OMS establece una ingesta recomendada máxima de 5 gramos de sal al día, o sea, dos gramos de sodio, por poner un ejemplo. Un bocadillo de jamón con queso tan popular en nuestra cultura, ya aporta el 70 por ciento de sodio máximo recomendado.

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Una tarde de frutos secos y golosinas también aportan mucha sal, además de calorías. Los consumidores debemos dirigir un cambio exigiendo y consumiendo alimentos bajos en sodio o al menos con menos sodio. No es necesaria una batalla contra nuestro paladar. Podemos hacer un cambio progresivo siguiendo estos consejos aumentar el consumo de alimentos frescos, disminuir el consumo de alimentos procesados con sal añadida, lavar las conservas vegetales y legumbres antes de consumirlas y reducir el consumo de salsas.

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