Revelan la auténtica causa de la ateroesclerosis

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Cuando las placas ateromatosas empiezan a atascar los vasos sanguíneos y estos pierden flexibilidad no lo hacen a causa de un trastorno en el metabolismo de las grasas, sino por la apertura de los focos de inflamación. A esta idea fundamental ha llegado un grupo internacional de médicos y fisiólogos al detectar una decena de genes que afecta la ateroesclerosis en un tipo de células.

“Es sorprendente, pero ninguno de los diez genes descubiertos por nosotros estaba vinculado con el metabolismo del colesterol”, comentó uno de los científicos a cargo de la investigación, Alexánder Oréjov, del Instituto Científico de Patología General y Patofisiología de la Academia Rusa de Ciencias. “Eso evidencia que la activación de los genes antiinflamatorios desempeña un papel clave en eso, mientras que cambios en el trabajo de los genes relacionados con el intercambio de grasas pueden ser iniciados por las propias inflamaciones”, recoge RIA Novosti.

Hasta este descubrimiento se solía atribuir el desarrollo de la ateroesclerosis a anomalías metabólicas relacionadas ante todo con la circulación del colesterol y las grasas en general. Muchos investigadores opinaban que los responsables eran los cambios génicos, pero siempre que estuvieran relacionados con el metabolismo y la concentración del colesterol ‘malo’ en la sangre.

El equipo, compuesto por investigadores rusos, japoneses y estadounidenses, desafió esta opinión con una labor experimental. Insertaron lipoproteínas de baja densidad (los transmisores del colesterol ‘malo’) en las células llamadas micrófagos, siempre presentes en las placas.

Dichas células del sistema inmune habitan las paredes de los vasos indistintamente en personas sanas y enfermas. Tanto las células como las proteínas se hacen cargo de retirar el exceso de grasa del flujo sanguíneo. Mientras que la mayor parte del colesterol adsorbido de esta manera llega al hígado, el resto se queda en los micrófagos.