¿Sabías que los cigarrillos electrónicos no son tan buenos como pensabas?

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Investigadores de los Estados Unidos han expuesto ratones al vapor de los cigarrilos electrónicos para encontrar que no sólo contienen radicales libres (toxinas que dañan el ADN) sino que también comprometieron su sistema inmunológico y dañaron su tejido pulmonar.

Desde su introducción en el mercado de Estados Unidos en 2007, los cigarrillos electrónicos han disfrutado de un fuerte aumento de popularidad en todo el mundo, especialmente entre los ex fumadores y adolescentes. Han sido recomendados como una opción más segura para los fumadores afectados por la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) (un término general para una serie de enfermedades pulmonares, incluyendo el enfisema, la bronquitis crónica y el asma crónica) y los estudios han encontrado que el uso del e-cigarrillo ahora supera el consumo de cigarrillos en los adolescentes. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, más de un cuarto de millón de adolescentes que nunca reportaron haber fumado un cigarrillo dijeron que usaron los cigarrillos electrónicos en 2013.

Así que un equipo de la Escuela Johns Hopkins Bloomberg de Salud Pública decidió investigar la seguridad relativa de vapor del cigarrillo electrónico para ver lo que hace al cuerpo. Dividieron los ratones en dos grupos, los colocaron en cámaras de inhalación, y los expusieron al vapor de cigarrillo electrónico. La cantidad de vapor del cigarrillo electrónico fue proporcional al consumo de cigarrillo electrónico humano promedio, que se mide por el logro de los niveles de nicotina en la sangre de los ratones; los cuales fueron comparables a los niveles que se producen en la sangre de los usuarios humanos de cigarrillos electrónicos.

Los resultados se publicaron en la revista PloS ONE, y el equipo de científicos encontró que los ratones expuestos al vapor del cigarrillo electrónico fueron significativamente más propensos a desarrollar debilidades en el sistema inmune con respecto a las respuestas contra las infecciones bacterianas y virales; tanto es así, que las enfermedades acabaron matando a algunos de ellos.