Cuerpos de rescate no descansaron en esta Semana Santa

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Más de treinta y tres mil policías, soldados, bomberos, expertos en contingencias, socorristas y voluntarios aglutinados en Comité Nacional en Prevención para las Movilizaciones Masivas (Conapremm), no tuvieron descanso en esta Semana Santa, pues atendieron el llamado del deber de proteger la vida de más de tres millones de veraneantes en carreteras, mares, ríos y balnearios.

Un buen ejemplo de la pasión por servir de estos héroes anónimos es el subcomisario Noel Hernández, asignado a las calles de Santa Rita, Yoro, debajo de un sol abrasador.

“Sacrificamos el tiempo de descanso con la familia, pero para nosotros es un deber servir a la patria”, señala.

Protegido con una gorra y gafas oscuras, Hernández dirige un equipo de 8 miembros que realizan patrullaje policial entre Santa Rita y La Barca.

Nos sentimos con la satisfacción del deber cumplido –agrega-. Lo mejor es que los veraneantes cooperaron bastante.

Del costado de un camión aparece el agente Nael López, que le informa al subcomisario sobre el registro realizado a un camión y que al parecer no presenta inconvenientes para que pueda seguir su ruta.

En el centro de una calle a dos carriles, mientras Isabel Salgado y Lucy Sevilla requieren a los motoristas para que bajen la velocidad, tratando de evitar accidentes.

ASISTENCIA Y CONTROLES DE VELOCIDAD

Siguatepeque y Comayagua igual presentan retenes cada 10 kilómetros que ofrecen asistencia, dirección y controlar los límites de velocidad. Primero fue en la masiva movilización de salida; ahora lo hacen cuando el grueso de veraneantes que regresan a sus casas.

En cada retén ofrecen volantes de seguridad con información para llamadas gratuitas, recomendaciones para los conductores y pasajeros y algunas informaciones necesarias para el tránsito moderado en los trayectos de mayor tráfico de vehículos.

Los turnos de los equipos de seguridad son de 12 horas, pero el dispositivo se ajusta a todo el día y la noche, buscando que los viajes sean lo más seguros para la población.

A un costado de la carretera que conduce a Las Flores, Comayagua, se encontraba el capitán Leonel Martínez del Cuerpo de Bomberos.

Con una mirada ansiosa no dejaba de observar el flujo de automotores, mientras cuatro de sus compañeros igual mostraban atención al paso de cada vehículo y con las manos hacían señales de bajar la velocidad.

“Durante la Semana Santa les insistimos a los conductores que llevaran consigo sus herramientas, que revisaran sus vehículos, que manejaran con precaución y evitaran conducir en estado de ebriedad o que nombren su conductor designado”, dijo Martínez, sin despegar la mirada a un autobús que llevaba a todos sus pasajeros cómodamente sentados.

Prosiguió: “Otro de los consejos a la población es que maneje a la defensiva y despacio, porque así llegarán rápido a sus lugares de origen. El río, el mar y los familiares allí van a estar, no se van a mover”.

Antes de trasladarse al otro costado del doble carril que sube de Zambrano a Tegucigalpa, confió que son “más de mil 500 miembros del Cuerpo de Bomberos hemos estado trabajando en este verano. Nuestra mayor satisfacción es que no haya accidentes ni muertos”.

Cerró diciendo que en el Cuerpo de Bomberos, llevan dos semanas combatiendo fuegos en zacateras y bosques, “pero este trabajo igual es muy importante y por eso siempre estamos listos”.

Para servir a la patria

Antes de llegar al peaje de Zambrano, otro retén militar pide a los motoristas que reduzcan la velocidad y lo hace en ambos sentidos. Por allí se encuentra el sub oficial Guillermo Zúniga, un jovencito de 23 años a cargo de un equipo de 7 personas.

Se lo nota entusiasmado, humilde y sencillo, pero con un gran sentido de responsabilidad.

“Si estamos en esto es para servir a la patria”, dijo cuando se le consultó sobre su obligación de trabajar cuando todos van a descansar y disfrutar de vacaciones.

“Esto es lo nuestro, y debemos hacerlo con responsabilidad y mucha entrega”, dijo para después afirmar que las incidencias desde hace diez días han sido muy pocas, apenas con atenciones a turistas con problemas leves de salud.

En la zona del peaje aparecieron los representantes del Instituto de Conservación Forestal, ICF, quienes regalaban agua y pulseras a los viajeros.

“Queremos más agua y menos incendios forestales, si usted ve un incendio o una quema no dude en llamar al 911”, dijo la doctora Lizzeth Rodríguez al motorista de una camioneta en la que viajaba una familia de cinco personas.

En labores de prevención, todo se vale -dijo Rodríguez, antes de caminar  por una larguísima cola de vehículos que ingresaba a Tegucigalpa.