Mientras el mundo sigue luchando contra la COVID-19, Wuhan recupera su festival más significativo

Un año después del primer confinamiento mundial por la COVID-19, la ciudad china de Wuhan, en la que se registró el primer brote de la enfermedad que causó la pandemia, puede celebrar de nuevo su festival de los cerezos en flor, una de sus señas de orgullo.

En total, en la ciudad hay más de 500 000 cerezos, aunque los turistas suelen elegir dos parques en concreto para pasear entre ellos: el de la Universidad de Wuhan y el del Lago del Este.

En este último, cuyos responsables aseguran que está a la altura del de Hirosaki (Japón) y el de Washington merced a sus 10 000 cerezos repartidos en más de 28 hectáreas, cientos de personas se daban cita pese a la fría bruma matinal y a una llovizna que hacía que los árboles perdieran pétalos más rápido de lo habitual.