¿Qué se perdió y qué se salvó de la Catedral Notre Dame?

182 años fue el tiempo para la construcción de la Catedral Notre-Dame, uno de los edificios más emblemáticos de la historia de la arquitectura religiosa de París, Francia, su edificación comenzó en el año 1163 y concluyó en 1345.

La obra es dedicada a María, madre de Jesucristo, se sitúa en la pequeña isla de la Cité, rodeada por las aguas del río Sena. Sede de la archidiócesis de París, es uno de los monumentos más populares de la capital francesa y pertenece al culto católico.

Tras incendio: Lo que resultó preliminarmente dañado de la majestuosa obra

  • La pérdida más visible es la aguja de la catedral, que se hundió entre las llamas apenas una hora después de iniciarse el incendio.
  • Las llamas devoraron la  joya del arte gótico, repleta a su vez de innumerables tesoros de los últimos siglos, cuyo valor es incalculable.
  • La aguja de Viollet-le-Duc, que se alzaba a 93 metros del suelo, y el campanario situado en la parte posterior de la nave desaparecieron al comienzo del incendio, igual que el armazón del siglo XIII, conocido como El bosque por la cantidad masiva de roble que se usó para construirlo.
  • Uno de los órganos de Notre Dame, obra de Aristide Cavaillé-Coll, también estaría dañado. “El gigantesco instrumento musical, construido entre los siglos XV y XVIII, cuenta con un total de 8.000 tubos y una caja adornada con autómatas, y había sido restaurado en 2014.
  • El fuego no pudo alcanzar los grandes cuadros de los siglos XVI y XVII, conocidos como Mays, que colgaban de las paredes de la nave, el coro y las capillas. Pero todos ellos sí quedaron dañados por el agua.
  • Algunas vidrieras del siglo XIX habrían sido víctimas de las altísimas temperaturas, que lograron fundir el plomo que sostiene sus fragmentos de cristal.

Qué se ha salvado de la estructura arquitectónica

Muchas obras pudieron salir intactas de Notre Dame gracias a la acción de “una cadena humana”, resaltó la alcaldesa de París, Anne Hidalgo.

  • La corona de espinas y la Túnica de San Luis, piezas clave del tesoro de Notre Dame.
  • La corona, conservada hasta la Revolución Francesa en la Sainte-Chapelle, edificio construido expresamente para albergarla, reposa en Notre Dame desde el año 1806. A finales del siglo XIX, ese valioso relicario, el más venerado por los católicos, fue colocado dentro de un tubo circular de oro y cristal, en el que permanece hoy.
  •  Otros relicarios de gran valor, como el fragmento de la Cruz del Calvario y uno de los clavos que sirvieron para fijar a Cristo a la cruz, también escaparon a las llamas.
  • El tesoro fue trasladado al Ayuntamiento de París, situado cerca de Notre Dame, y tendría que ser transportado al Museo del Louvre.
  • Los llamados Beffrois, las dos torres principales del edificio que albergan las campanas, fueron salvados.
  •  Las 16 estatuas de cobre que fueron colocadas bajo la aguja en 1860, durante la ampliación de Notre Dame en el siglo XIX, escaparon a las llamas por milagro. Esas efigies, que representan a los doce apóstoles y a los cuatro evangelistas, habían sido desmontadas por las autoridades francesas el 11 de abril en el marco de la restauración en curso. Tenían que volver a su lugar en 2022.
  • El altar también estaría a salvo, según una fotografía difundida en las redes sociales por el padre Pierre-Hervé Grosjean, de la diócesis de Versalles.
  • La gran pieza de mármol y la cruz que lo presiden seguirían en su lugar. En cambio, el estado de la monumental Piedad colocada en el ábside, que esculpió Nicolas Coustou en el siglo XVIII, sigue siendo incierto.

Tras el desbastador siniestro son muchos los que se han sumado para restaurar el patrimonio cultural de París.

El grupo empresarial Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH) y la sociedad de inversión Artemis, propiedad de la familia Pinault, han anunciado que van a destinar en total 300 millones de euros.

Mientras que el  Banco Central Europeo (BCE) realizará una “contribución financiera” a las labores de reconstrucción de la catedral que tiene una rica herencia cultural, por lo que donará 600 millones de euros.

El ministro de Exteriores de Alemania, Heiko Maas, ha ofrecido este martes la ayuda del país para reconstruir la catedral, también conversó con la canciller alemana, Angela Merkel, y con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, entre otros.

“Notre Dame” es la joya arquitectónica de una memoria colectiva, el lugar de reunión de muchos eventos importantes, el testimonio de la fe y la oración de los católicos en la ciudad”, concluyó el Pontifice de esa nación.