Se hacía llamar ‘lobo feroz’, violó a 500 niños colombianos y vendió los desgarradores videos por $100

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El lobo feroz trajo pesadillas a un sinnúmero de niños en todo el mundo que escucharon el aterrador cuento de la Caperucita Roja, pero un colombiano que se hacía llamar de esa manera destrozó las vidas e inocencia de al menos 500 niños de este país suramericano.

Juan Carlos Sánchez Latorre, de 37 años, fue detenido en la ciudad de Maracaibo (Venezuela) tras una cacería policial de casi siete años. Se encuentra actualmente en una cárcel de Caracas esperando ser extraditado.

Sánchez había supuestamente violado a al menos 500 niños, con edades entre 14 meses y 14 años, de acuerdo con un reportaje especial de la revista Semana que lo considera “uno de los peores criminales de la historia en Colombia y muy posiblemente del mundo”.

El oriundo de Barranquilla se convirtió en el centro de una investigación internacional cuando autoridades de México arrestaron en 2011 en un café internet de ese país a Héctor Faria, conocido bajo el sobrenombre de “Anthony”, y descubrieron impactantes fotografías que provenían de un hombre en Colombia.

Entonces, las autoridades mexicanas entregaron a los agentes de Colombia toda la información en relación con el colombiano que habían encontrado encriptada en las computadoras del mexicano “Anthony”.

Tras una larga investigación, las autoridades del país suramericano descubrieron que los archivos encriptados contenían varias carpetas cuyas contenidos resultaron difícil de digerir.

En una de las carpetas estaba un documento con imágenes de 276 niños desnudos diferentes, mientras que en otra carpeta, habían varios videos, de 2 a 5 minutos, de los abusos sexuales a cada uno de los menores.

“En muchos se oyen los gritos, los lamentos y las súplicas de las pequeñas e indefensas víctimas”, indican los reporteros de Semana.

Los investigadores también incluían conversaciones entre el mexicano y el colombiano que indicaban sugerencias para sus próximos abusos, el valor de los videos que enviaba Sánchez (entre $100 y $400) y el modus operandi para atrapar a sus próximas víctimas: visitar centros comerciales o locales en donde había juegos de videos.

“Los persuadía de ir con él a jugar videojuegos en su casa”, explicó a Semana uno de los investigadores del caso. Ya en la casa les ofrecía dinero para que posaran desnudos y cuando los pequeños se negaban, entonces los sometía a la fuerza y los abusaba sexualmente.

Aunque los archivos encontrados en México indican que abusó de 276 niños entre 2008 y 2011, se estima que las víctimas superan los 500 al tomarse en cuenta los últimos siete años.

Previamente, Sánchez había sido acusado en marzo de 2008 por acceso carnal abusivo y acto sexual con menor de 14 años tras ser identificado como “el agresor” por seis menores de edad. Sin embargo, un juez lo dejó en libertad por tecnicismos legales.